17 septiembre 2012

La ópera de Budapest


La Ópera desde la acera de en frente
Durante dos siglos, la ópera italiana dominó todo el panorama musical de Europa y esta influencia fue muy fuerte desde el siglo XIX, excepto en Francia. Más tarde, la ópera alemana empezó a emerger haciendo que países como los escandinavos u Holanda no pudieran competir con ella. Sin embargo, hay dos casos en los que la música sonaba un poco distinto. Este es el caso de las óperas de Eslovenia y Hungría. Ningún otro país de Europa central y del este establecieron su propia tradición en el siglo XIX. Hungría, así como los croatas, checos y eslovenos, estaba muy relacionada con Viena, la cual era uno de los centro musicales líder en ese período. Fue en este momento cuando los nacionalismos comenzaron a emerger. 


El hall de entrada
La capital húngara era un lugar provincial donde no había una corte imperial para hacer ópera de un modo convecional. La ópera era el hobby de los ricos aristócratas y la Iglesia. En el siglo XVIII, había importantes centro de ópera en Hungría en pequeñas provincias aristocráticas como Nagyvárad u Eszterháza. Así que Budapest no tuvo nada comparable hasta más tarde. El establecimiento de la ópera no fue sólo por interés y por la presencia imperial, sino por el status nacional de la lengua, que fue apoyado por la aristocracia húngara superviviente. Los señores húngaros pusieron sus riquezas e influencia en la causa de la autonomía húngara. La aparición de la lengua magyar en la ópera tendió a incrementar el "espíritu nacional".

Las puertas de la entrada
Los húngaros, como los checos y los polacos, no eran una nación independiente en el siglo XIX y las óperas históricas crearon problemas con la censura, a no ser que el tema de la ópera estuviera basado en algo remoto del pasado que no afectase a la fuerza de ocupación en el presente. De esta manera, nos encontramos con óperas históricas nacionales antes de 1526, año en el que el gobierno de los Habsburgo comenzó. Así pues, Bánk bán, personaje de alrededor de 1213, y Hunyadi László, de alrededor de 1456, aparecen en los trabajos de Erkel, pero como figuras auxiliares.

La escalinata principal
La historia de la ópera en Hungría comienza hace más de 300 años. Las primeras actuaciones fueron dirigidas por compañías alemanas e italianas, lo cual es el mismo caso en Austria, y actuaron para teatros privados de la aristocracia porque muchas familias aristocráticas construyeron teatros domésticos en el siglo XVIII. A finales de dicho siglo, la ópera se empezó a escuchar en los teatros públicos. 


Un lateral de la escalera
En primer lugar fue presentada en Pest Rondella en 1784 y algunas actuaciones fueron también exhibidas regularmente en la Buda Várszínház (teatro del Palacio de Buda) después de 1787. Tras 1812, las cosas cambiaron cuando el teatro alemán de Pest fue inaugurado con un enorme auditorio, el cual podía contener 3000 personas y muchos cantantes fueron atraídos desde Viena. 


El buffet
La primera ópera en húngaro fue "Príncipe Pikkó y Jutka Perzsi" por József Chudy en 1791. Sin embargo, se considera que la primera ópera en húngaro es la ópera de József Ruzitska, "Béla futása", en 1822 y no fue hasta 1837 que las actuaciones de la ópera se volvieron más regulares con la apertura de la Pesti Magyar Színház en 1840. Más tarde vendría la ópera de Budapest.


Pasillo tras el buffet donde los amantes se escondían gracias al humo de los fumadores
La Ópera de Budapest fue inaugurada el 27 de septiembre de 1884 en presencia de Francisco José I y es uno de los edificios más significativos de la Avenida Andrássy. En 1870, el Primer Ministro, Gyula Andrássy se las arregló para recibir apoyo financiero del gobernante y la ciudad de Pest ofreció una suma sustancial para construir el edificio de la ópera. Se dice que el Emperador Francisco José I donó gran parte del dinero con la condición de que la Ópera de Budapest no sobrepasase en tamaño a la de Viena puesto consideraba que la de Viena tenía que mantener una mayor importancia como símbolo de supremacía de Austria sobre Hungría. El caso es que cuando Francisco José acudió a la inauguración maldijo porque, aunque en tamaño era más pequeña, por dentro era mucho más bonita que la de Viena. No obstante, esta anécdota no se sabe si fue verdad.


Escalinata real por donde subían Francisco José y "Sissí"
 La primera idea de construir un edificio destinado únicamente a la ópera vino de Bódog Orczy, el director del Teatro Nacional, en 1872. Fueron sugeridos varios lugares para su construcción, pero finalmente fue elegido su situación actual en la antigua plaza Hermina en la calle Sugár (la actual Andrássy). Dicha plaza determinó las proporciones de la ópera. En ese tiempo, esa plaza era un mercado al aire libre y fue barato construir ahí al no haber edificios. 


Espejo en frente de la escalera real que le gustaba a "Sissi" debid a que se veía más delgada
Se realizó una competición de arquitectura que consistió en el diseño de una ópera con una capacidad para 2000 asientos, que no costase más de dos millones de forintos y que la fachada tuviese "un estilo del mejor Renacimiento italiano". En la competición participaron cuatro húngaros; István Linzbauer, Imre Steindl, Antal Szkalnitzky y Miklós Ybl, y dos extranjeros; Ludwing Bohnstedt of Gotha y Fernidand Fellner of Vienna. La persona que ganó fue Miklós Ybl. 


Sala de reposo de la Emperatriz Isabel que tiene acceso a su palco personal
Comenzó la ópera en 1875 y le llevó nueves años terminarla. Fue influenciado por la ópera de París de Charles Garnier, construyendo uno de los mejores edificios de su tipo en Europa de estilo neo-renacentista. A finales de los años 70, el trabajo de construcción decayó por problemas financieros. Por ello, hubo algunos cambios en los diseños originales, no sólo por problemas financieros, sino que también influyó un incendio en el teatro de Viena que costó 400 vidas. Eso influyó en que el auditorio fue dividido en tres partes y se añadieron más salidas de emergencia, también se introdujo un sistema de seguridad. 


Yo asomada al palco de "Sissí"
Al final, la ópera costo mas de 3.3 millones de forintos, casi el doble de lo estimado, pero por otro lado, fue la Ópera más avanzada en Europa de su tiempo, la cual sintetizó belleza y función. A lo largo del tiempo, la ópera ha sufrido varios cambios como, por ejemplo, la luz eléctrica fue instalada en 1895.


El escenario desde uno de los laterales del palco imperial o presidencial, actualmente
El edificio, que es bastante simple y con proporciones claras, está dividido en cuatro partes distintas: el área de recepción (hall de entrada, salones y escalinatas), el auditorio, el escenario y el área de servicio ( las instalaciones de detrás del escenario y los talleres). Los dos últimos predominan en espacio. El objetivo de las área públicas era la estética y la comodidad.

Detalle de los palcos pequeños
El edificio en general presenta los estilos del Renacimiento y el Barroco tanto en los elementos arquitectónicos, como en los trabajos ornamentales, de madera, de metal y en las esculturas. La decoración era rica con un hall, escalinatas y paredes en mármol y murales y frescos que recubren el techo y las paredes. Los murales eran el fruto de trabajo de tres maestros húngaros; Károly Lotz, Bertalan Székely y Mór Than. Todos ellos obtuvieron su influencia de París y Viena y elegieron como tema principal de sus frescos el poder universal y la apoteosis de la música.


La lámpara central
La fachada da una impresión monumental. En ambas esquinas hay dos esfinges construidas por Alajos Stróbl, que también realizó las esculturas de Ferenc Erkel y Franz Listz a ambos lados de la entrada de la ópera. En los nichos que se encuentran en la primera planta, en frente de la ventana del buffet, están las estatuas de cuatro musas y la terraza de arriba está decorada con estatuas de 16 compositores. Estas estatuas se deterioraron mucho y las quitaron en 1930 y no las volvieron a poner hasta 1965. Las estatuas son de famosos compositores: Monteverdi, Scarlatti, Gluck, Mozart, Beethoven, Rossini, Donizetti, Glinka, Wagner, Verdi, Gounod, Bizet, Mussorgsky, Tchaikovsky, Moniuszko y Smetana. En ambos lados de la ópera hay dos entradas; en el lado derecho hay una entrada para los artistas y en el izquierdo está la entrada que da a la escalera real.

El palco central donde el emperador Francisco José I ocupó en una ocasión. Por protocolo, su mujer la emperatriz no podía sentarse con él. Actualmente, el palco está reservado para grabar las actuaciones y para el Primer Ministro y el Presidente de Hungría.
El impresionante hall de entrada tiene una doble escalinata y unas columnas de mármol gris que sostienen las bóvedas. En el buffet hay pinturas de distintos momentos de la vida de Dionisio y pinturas de paisajes en las paredes hechos por Feszty Árpád. El auditorio tiene una forma de herradura y tres plantas, aunque en el plano original había cuatro plantas, pero no fue posible por los problemas financieros. El techo redondo del auditorio representa a los dioses griegos del Olimpo, una enorme lámpara dorada cuelga del centro de esta pintura y en toda la sala predomina el color dorado y rojo.

"La apoteosis de la música" representada por los dioses griegos en el techo del auditorio
El primer director de la ópera fue el reconocido compositor húngaro Ferenc Erkel hasta 1888 y lo sucedió Gustav Mahler hasta 1891. Con él comenzó la "época dorada" de la Ópera de Budapest. Al principio la ópera tuvo un repertorio muy variados que incluía 37 óperas y 7 ballets. "La Reina de Saba" de Goldmark fue la más exitosa. Después vino Nikisch Arthur quien trajo los trabajos de Puccini como "Manon Lescaut", "Madame Butterfly" o "La fanciulla del West". A partir de 1900 fue sustituido por Kerner István. y luego Bánffy Miklós. A partir de 1910, la carrera de nuevos importantes cantantes de ópera comenzó como son Sándor Erzsi, Medek Anna, Haselbeck Olga, Basilides Mária, Némethy Ella, Környei Béla, Pataky Kálmán and Székelyhidy Ferenc.


Los pisos de la Ópera 
En definitiva, la ópera de Budapest fue muy significativa para la población húngara porque fue como un símbolo del nacionalismo en un momento tan delicado. La gente se identificaba con las nuevas óperas relacionadas con la historia de Hungría, como las que Erkel compuso, y también con las pinturas de la ópera, hechas por artistas húngaros.

La orquesta
 Por otro lado, la ópera perduró de la misma forma durante toda su historia y sólo fue cerrada un año durante la Primera Guerra Muncial y también durante la ocupación nazi al recibir algunos daños. La renovación de la ópera fue pospuesta varios años hasta que por fin en 1980 se realizó. Durante los cuatro años de restauración se utilizó el Teatro Erkel. La Ópera volvió a abrir en septiembre de 1984, en su centenario.

Sentada en un palco. Al fondo el escenario y el palco de "Sissí". Se decía que el palco de Sissí estaba situado al lado del escenario porque era vanidosa y la gustaba que la mirasen cuando la gente miraba el escenario. Sissí acudió en muchas ocasiones a la Ópera, al contrario que su marido, y se dice que siempre iba acompañada de Gyula Andrássy con el que se la ha llegado a relacionar amorosamente.
En los meses que he estado en Budapest, no desaproveché la oportunidad y fui en varias ocasiones a la ópera, aunque me habría gustado ir más. Pude ver el ballet de "Los hermanos Karamazov", el cual me gustó mucho y todo lo demás fueron óperas; La cenicienta, El murciélago, El barbero de Sevilla, Las bodas de Fígaro, Parsifal, Arabella, Madame Butterfly y Tannhäuser, entre otras. De las que vi me gustaron especialmente "Tannhäuser" de Wagner y "Madame Butterfly" de Puccini, además del único ballet que vi.

Final de "Tannhäuser"
El que menos "Parsifal" de Wagner que resultó ser un ballet de 5 horas muy denso, los decorados me parecieron malos, y eso que todas las óperas que vi tenían unos decorados y un vestuario bastante increíble. Otra de las razones por las que aproveché para ir tanto a la ópera fue su precio. Las entradas son muy baratas, incluso las más caras. La entrada más barata suele ser de 600 forintos (2 €) y la más cara son de 16000 forintos (que no llega a los 60€). La más cara podría ser perfectamente la entrada más barata para ver un musical en Madrid.

Final de "Arabella"
 No obstante, si no se quiere gastar mucho dinero, yo recomiendo coger la segunda más barata que suele salir a 1200 forintos (4 €) porque las entradas de 600 forintos suelen estar ubicadas en malas zonas muy a los costados donde la visión del escenario es prácticamente nula o detrás de columnas, lo que hace que mucha gente tenga que ponerse de pie, además la de 1200 forintos ¡sigue siendo más barato que ir al cine!

Predominancia del rojo y el dorado en la ópera
Para poder comprar entradas para asistir a alguna actuación es posible a través de la web de la Ópera: www.opera.hu Una vez en la página se da a Musor (programa) y ahí sale toda la programación prevista para el año. Además de que se puede dar a "comprar entrada" donde se ira a una página y se ve que asientos libres quedan y su precio. Es preferible mirar con bastante antelación porque se suelen acabar bastante rápido.

Sala de descanso
Si sólo se quiere ver la Ópera por dentro pagar una entrada de 600 forintos sale bastante económico, pero existen visitas guiadas en varios idiomas, incluido en español que creo que era a las 16:00 horas. Está visita guiada resulta bastante informativa y merece la pena en el sentido de que puedes asomarte a salas que comprando una entrada normal no puedes ver y menos si estas en la parte más alta de la ópera. Aquí dejo el video, de mala calidad, que hice en la visita.



La visita guiada es de una hora más o menos y cuesta 2800 forintos (casi 10 €) y la de estudiante 1400 forintos. Yo tuve la suerte de que mi amiga húngara Eszter trabajaba de guía en la Ópera y me hizo una visita guiada especial.

Este video es de una ocasión en la que Nuria y yo asistimos al ballet "Los hermanos Karamazov"

Por último, decir que una cosa curiosa cuando acaban las actuaciones, a parte de que se aplaude mínimo durante un cuarto de hora, llega un momento que todos los aplausos se sincronizan. Aquí grabe un ejemplo al final de la ópera de "Arabella".




Más fotos de la Ópera aquí.

14 septiembre 2012

Túró Rudi, el aperitivo por excelencia de los húngaros

¿Qué es el Túró Rudi? Pues no es otra cosa que esto:

Cubierta de chocolate del Túró Rudi
Tiene un aspecto realmente apetitoso ¿verdad? Pues es una barrita de una capa fina de chocolate rellena de queso requesón agridulce y un toque de limón. Al menos, ese es el más típico,  el nátur, y el que primero salió a la venta, pero como suele pasar con los productos que tienen éxito, han ido apareciendo túró rudis de otros sabores. Hay unos que están rellenos de otras cosas como mermelada de fresa entre otras cosas. 

El queso de dentro
Durante mucho tiempo, se considero que era una chocolatina sana por su bajo contenido en grasa y en azúcar, pero últimamente algunos investigadores no creen tanto que lo sea. De todas formas, esto no ha impedido que bajen las ventas ni su popularidad entre los húngaros. Como en todo, mientras no sea en exceso, no tiene porque ser malo. Lo malo es que los húngaros nunca se privan de ellas.


Disfrutando de mi dulce

El origen de estas barritas está en la idea de un profesor universitario llamado Sándor Klein que le dio su actual nombre al dulce. Este nombre fue muy controvertido en el momento porque Rudi significa en húngaro algo así como "miembro viril masculino". Así que eso, y la propia forma del dulce, hizo que de primeras fuera rechazado, pero de alguna forma u otra el nombre perduró cuando se añadió el "Túró" y en 1968 fue cuando se empezo a fabricar y comercializar. Así pues, originariamente era en realidad un dulce soviético que se extendió por los países soviéticos por lo que fue comercializado en Eslovaquia y Rumanía bajo el nombre de Dots, pero sigue siendo un dulce 100% húngaro.

Encontrar un Túró Rudi en Hungría es muy fácil de encontrar y lo hay prácticamente en cualquier tienda de ultramarinos siempre en la sección frigorífica porque se consume preferentemente frío y lo suelen tener a 4ºC. Hay muchas marcas y tamaños, pero la más conocida y popular es la de Pöttyös, que significa "punteado" y es que el envoltorio y logo del producto son unos puntos rojos sobre fondo blanco. Incluso tienen máquinas expendedoras sólo de esta marca. Esta marca  tiene dos tamaños, uno de unos 30 gramos y otro de unos 50 gramos. El tamaño pequeño que yo recuerde costaba alrededor de los 70 forints, es decir, sobre 25 céntimos de euro.

Máquina expendedora de Túró Rudi

He de decir que así como a casi todos los húngaros les encanta en Túró Rudi, no es el caso con la mayoría de los extranjeros. Recuerdo que la primera vez que lo probé fue porque nuestro amigo húngaro Marci se estaba comiendo uno y nos dio a probar a varios. El primer contacto con este dulce, a pesar de que sabes lo que es, es extraño y de primeras no gusta nada. A ninguno de los extranjeros nos gustó y de hecho yo no decidí comprarme uno hasta pasados unos meses. Sin embargo, la segunda vez que lo probé, no me resultó tan desagradable el sabor y lo mismo ocurrió con mis compañeras de piso, hasta nos gustó. Así que, visto lo visto, lo que creo que pasa es que el sabor es tan peculiar que de primeras la reacción no es muy buena, pero que a la hora de un segundo intento, esperándote ese sabor, puedes disfrutarlo más. 

Spot de Pöttyös en el que me he dado cuenta que sale la antigua plaza Moscú y sale con ese nombre aunque actualmente se llame Plaza Szell Kálman.

Recuerdo que una amiga alemana, Stefanie, vino a visitarme a Budapest, y en Alemania tenía una amiga húngara que la suele dar Túró Rudis, así que aprovechó la visita para abastecerse bien de ellos. Así que si se le da más de una oportunidad, el túró rudi puede llegar a ser muy preciado incluso para los extranjeros.

Este spot es más gracioso

En youtube hay cantidad de spots de pöttyös de distintos años.

12 septiembre 2012

Maribor, último día en Eslovenia


Llegamos a Maribor ya entrada la noche y lo primero que hicimos fue instalarnos en el hotel, pero no tuvimos mucho tiempo para instalarnos, ducharnos y vestirnos porque nos esperaba una cena riquísima en un restaurante italiano donde comimos hasta reventar. 

La cena fue de 10
Luego salimos de fiesta. Nuestros mentores tenían conocidos en Maribor por lo que nos tenían preparada una fiesta Erasmus en una discoteca y también se unieron los Erasmus locales. Esa fiesta es el mejor recuerdo que me llevo de Maribor y no nos fuimos hasta que nos empezaron a echar de la discoteca.

De fiesta en la disco
Como era de esperar, al día siguiente estábamos destrozados y aún nos tocaba hacer turismo por Maribor. Por suerte, uno de los mentores de allí se ofreció a hacernos de guía y, menos mal, porque si no nos lo habríamos perdido todo fruto de la fiesta del día anterior.

Monumento de la plaza Grajski trg
Maribor es la segunda ciudad más grande de Eslovenia tras Liubliana, además de que tiene la mayor industria del país y ser una ciudad universitaria importante. También es la capital de la región de la Baja Estiria (Stajerska). Se encuentra bajo la sierra de Pohorne en ambas riberas del río Drava. Maribor es la ciudad de la vid Stara trta, la vid más antigua del mundo que crece en el lugar desde hace más de 400 años. La región ya se encontraba habitada en la Edad de Bronce y en el siglo XII se conoce a la ciudad como Marchpurg (castillo de Marca). La ciudad tuvo un gran desarrollo económico en 1846 tras la construcción de la conexión ferroviaria Viena-Trieste. Fue parte de la Alemania Nazi, pero tambien de la antigua Yugoslavia más tarde hasta 1991. Este año, el 2012, es la Capital Europea de la Cultura junto a Guimarães en Portugal. 


Nuestro guía nos lo explico todo muy bien, pero la verdad es que Maribor tampoco tenía demasiado por ver y lo vimos todo en dos horas escasas. 



Lo más destacable fue la plaza central donde hay un monumento y el ayuntamiento tiene un balcón desde el cual Hitler dio un discurso en la II Guerra Mundial.

El famoso balcón
También fue agradable pasear por el río y entrar a una vinería que había a la orilla de esta. 

Vinería con la vid más antigua del mundo
Al lado del castillo de Maribor había una bola enorme recordatorio de las víctimas de la II Guerra Mundial. 

Bola conmemorativa
Después tuvimos bastante tiempo para hacer lo que quisiéramos y aprovechamos para comer, probar los helados de allí y pegar un pequeño paseo por las calles, las cuales estaban muy desiertas, lo cual no sé si se debía al reducido número de habitantes o a que era domingo. 

Calle semidesierta de Maribor
Cuando el tiempo libre se acabó, nos juntamos todos de nuevo hicimos un último recorrido por toda la ciudad montados en un “magdaleno” como llamamos en Santander que disfrutamos bastante entre risas y agradecíamos que no tuviéramos que andar por el calor. 

Mercado de Maribor
El trenecillo nos apeó justo al lado de nuestro autobús, así que ya sólo nos quedó montar y despedirnos de Eslovenia llevando en el recuerdo esos tres días.

El río Drava que pasa por Maribor


Dejo dos videos que hice allí


09 septiembre 2012

Hace un año...

Hace exactamente hoy un año, estaba en Madrid, disfrutando unas últimas horas con mis padres y mi hermana en la Warner Bros Park antes de coger el avión que me llevaría a Budapest. Hace un año estaba muy nerviosa pensando en lo que me iba a encontrar en Hungría y hace un año conocí a grandes personas que me acompañaron en mi aventura Erasmus. Me acuerdo muy bien de todos los detalles de aquel día. No se me olvida nada. Y ahora que miro atrás con cierta nostalgia, tengo una sana envidia de aquella Lydia de hace un año que aún no sabía todo lo que iba a experimentar ni lo bien que se lo iba a pasar.

Me fui con la idea de mantener este blog al día, cosa que no cumplí por mucha falta de tiempo, pero que ahora trato de emendar porque, como se suele decir, "más vale tarde que nunca" y como en mi caso es más bien tarde que pronto, estoy actualizando poco a poco todo lo que no hice allí, aunque no sea lo mismo, pero que me sirve sobretodo para alimentar esa nostalgia y mantener vivos los bonitos recuerdos.


08 septiembre 2012

Bruce Willis rodando en Budapest "Duro de matar 5"


Desde abril se está rodando en Budapest la 5º película de Jungla de cristal que tiene como protagonista a Bruce Willis. 


Parece que eligieron Budapest para rodar y no Moscú porque les resultaba más barato. Eso hizo que desde que se empezó a rodar hasta que me fui de Budapest en junio, algunas zonas de la ciudad se revolucionasen y hubiese algunas anécdotas en torno al rodaje. En una ocasión, mi compañera de piso Laura se encontró con Bruce Willis que se estaba tomando un café al lado de la ópera.  También a mí me pareció verlo porque una vez, mientras esperaba en la plaza de los héroes ya de noche, ví una limusina grande que se paraba al lado mío y un hombre fornido, no muy alto y calvo se bajo dándome la espalda, iba vestido con ropa de camuflaje y en cuanto se bajo se puso una gorra y unas gafas de sol, ¡y eso que era de noche! No obstante, no puedo asegurar que era él, pero sospechoso fue. En otra ocasión,  Migue vio un coche muy caro como se llevaba una grúa y éste estaba como si le hubiera caído un muro encima fruto de alguna escena de acción. Incluso rodaron en la calle que vivo. Un día salí de casa y vi que la calle estaba cortada y había policías. Yo me quedé desconcertada y cuando vi banderas de Rusia y que los nombres de las calles y tiendas las habían puesto en ruso lo primero que pensé fue los rusos habían invadido de nuevo Hungría y que no me había enterado porque ese día no había leído el periódico. No obstante, esa duda me duró sólo un segundo hasta que vi el equipo de rodaje. Mi calle estuvo cerrada unos tres días, lo que provocó que tuviera que dar una vuelta enorme para ir a Oktogon porque en los momentos de rodaje no dejaban pasar a nadie, así que vaya gracia me hacía. Una noche que volvía de fiesta y no había nadie en el set de rodaje hice un pequeño video del nombre de las calles en ruso.



En otra ocasión fui a leer un poco al césped de Eiffel tér en Nyugati y nos encontramos un montón de camiones llenos de equipo y vestuario. También había mucha gente joven vestidos con ropas muy elegantes, aunque uno destacaba porque iba un poco macarra y vestido con cuero negro. Todos ellos eran extras para la película.

Dos días antes de irme de Budapest, iba con la cámara al cuello. Estaba dando unos últimos paseos por Budapest a modo despedida. Cuando iba a ir al distrito de los palacios, lo primero que vi fue una verja con carteles de “no photos”, un señor apareció y me dijo en inglés que a donde iba, así que lo primero que se me ocurrió decir fue que iba a la biblioteca la cual estaba justo en frente y el hombre me miró la cámara y me dijo que a la biblioteca era al único sitio que dejaban ir. 
Señales que indicaban donde estaba el set de rodaje
Según fui caminando me empecé a dar cuenta de que ese era el nuevo set de rodaje. Había coches y furgones de apariencia comunista, la biblioteca tenía una bandera rusa enorme y todas las tiendas y cafeterías de Kalvin tér habían cambiado sus nombre al ruso. 

A la derecha se puede ver una tienda roja 24 horas a la que le han cambiado el nombre al ruso
Al final, habían puesto un monumento comunista de mentira muy parecido al que se encuentra al lado del Parlamento, pero a tamaño más reducido.

El monumento de pega

 Como hacer fotos estaba prohibido, no me atreví a hacer fotos hasta que no estuve casi fuera del set, pero alguna hice como podéis ver.

Mini momnumento

El equipo de rodaje

Y esas son todas mis anécdotas respecto a esa película. Después he visto algunas noticas sobre incidentes con el rodaje, pero no me he enterado cuando la estrenarán. Cuando la estrenen, iré a verla seguro para ver si reconozco los distintos lugares de Budapest, incluso a ver si distingo la propia calle donde he vivido 10 meses. Sé que esa escena implica el lechazo de un coche.

Una vez fuera del set me hice tranquilamente una foto con el monumento de pega al fondo

04 septiembre 2012

Bled


Nuestro segundo día en Eslovenia comenzó pronto. Salimos de Liubliana muy pronto. No nos llevó ni una hora llegar a Bled. Este lugar me sorprendió y fue el sitio que más me gustó de los sitios que vi en Eslovenia. 
Este video que hizo Migue muestra la primera panorámica del lago que tuvimos al llegar.

Bled es una pequeña población que esta alrededor del lago del mismo nombre y aparte de que el lago es muy bonito ya de por sí, lo es también por el entorno natural. 
El pueblo de Bled y su entorno
Igualmente lo hace especial una isla dentro del propio lago con una Iglesia con una iglesia del siglo XII y que tiene indicios de haber sido habitada ya en la Prehistoria. 

La isla de Bled
Además de un castillo que se alza sobre un acantilado pegado al lago.

Castillo en lo alto del acantilado
En cuanto llegamos echamos un vistazo rápido al lago y pusimos de inmediato nuestra mirada en el castillo. No teníamos demasiado tiempo en Bled así que entre el castillo y la isla del lago preferimos ir al castillo. Deducíamos que las vistas desde ahí serían espectaculares y también más barato porque para ir a la isla hay que alquilar una pletna que son los botes típicos del lago.
Unas pletnas amarradas
Según tengo entendido, ir a la isla del centro son unos 20 minutos cada viaje y la pletna espera 30 minutos para que puedas ver la Iglesia y cuesta entre 10 € y 20€ por persona, varia entre eso. Otra opción es ir a la orilla más cercana a la isla donde se pueden alquilar botes más baratos, aunque desconozco el precio. Pincha aquí para conocer más sobre el origen y la leyenda de las pletna.

Pletna en medio del lago

Concretamente el paisaje es Gorenjska, situado entre los Alpes de Karavanke y los alpes Julianos. El castillo también tiene varias salas en las que hay una antigua capilla que data del siglo XVI, una tienda de recuerdos, un restaurante y varias salas dedicadas a un museo sobre la historia del castillo y el entorno de Bled, llamado Blejski kot, que acabarca desde la Edad del Bronce hasta el día de hoy. 









Patio superior del castillo
Para disfrutar de las vistas sin entrar al castillo, sé que hay un camino por detrás de éste que da a un mirador desde el cual se pueden disfrutar de unas vistas igualmente espectaculares, aunque yo también tenía interés en entrar al castillo. Para subir al castillo había que ir a pie hasta la cima por unas escaleras que iban en zigzag, lo cual fue realmente matador, 130 metros hasta la cima. 
El "costoso" camino hacia el castillo
El castillo de Bled es uno de los más antiguos de Europa y aparece por primera vez nombrado el 22 de mayo del 1011, ya hace un milenio. El castillo no es muy grande y muchas partes se han restaurado y modernizado para hacer banquetes y bodas, todo en plan muy inmaculado y turístico, pero las vistas son realmente maravillosas y no puedes evitar otra cosa que quedarte mirando un largo rato el espectacular paisaje. 
Vista desde el castillo
Concretamente el paisaje es Gorenjska, situado entre los Alpes de Karavanke y los alpes Julianos. El castillo también tiene varias salas en las que hay una antigua capilla que data del siglo XVI, una tienda de recuerdos, un restaurante y varias salas dedicadas a un museo sobre la historia del castillo y el entorno de Bled, llamado Blejski kot, que acabarca desde la Edad del Bronce hasta el día de hoy.

Varios erasmus en el castillo

El castillo consta de dos niveles que están defendidos por una muralla románica con su pasillo de defensa, su torre de entrada y una torre gótica de defensa. 
Vista de la isla desde una ventana del castillo
Tras recorrer los patios y subir a las almenas, tuvimos que darnos prisa para coger el autobús debido a que algunos de nuestro grupo querían ir a hacer un rafting por el río. Para información mucho más detallada de la historia del castillo y precios y otras cosas pulsa aquí para visitar la web oficial.

Río cercano al lago
Algunos preferimos investigar un poco el entorno natural que tanto nos gusto por lo que fuimos a comer a un bar y luego el bus nos dejo por la zona donde desembarcarían los que habían ido a la aventura del río.  
Descansando a la orilla del río
Nos encontramos paisajes bonitos y muchos caballos con los que nos entretuvimos.


Cuando nos juntamos todos, esperamos a que todo el mundo se pusiera ropas secas y volvimos al bus para dirigirnos a nuestro último destino en Eslovenia, Maribor.

Para ver mas fotos que hice en Bled y sus entornos pulsa aquí.

Por último, dejo un par de vídeos que hice en los que sale lo que he comentado a lo largo de la entrada.