Hoy hace 25 años de la caída de Berlín (casi el mismo tiempo que llevo sin actualizar). Fue un día histórico en la que la balanza del mundo se giró hacia EEUU por completo, convirtiéndola en una potencia hegemónica con capacidad de determinar las reglas del juego sin oposición alguna.
Muchas partes de ese muro se conservaron y muchas acabaron en distintas partes del mundo. Una parte de él acabó en Budapest, justo en el inicio de la calle en donde vivía junto a la Casa del Terror, museo dedicado a la vida de los húngaros bajo el mandato, tanto de la Alemania nazi, como de la Unión Soviética.
Cuando iba hacia Oktogon, en la Avenida Andrássy, a la Plaza de los Héroes, un poco más adelante, o a coger la parada que justo está al lado, convirtiéndose el monumento en algo muy cotidiano en mi día a día allí. Junto a él estaba un monumento de cadenas que representa al telón de acero.
El muro de Berlín casi hace olvidar que hoy en día existen más de una decena de muros en el mundo y que, muchos de los que proclamaban derribar el muro de Berlin, hoy no se hace nada por derribar los que restan como el de EEUU - México, el de Israel o, más cerca de casa, las barreras de Ceuta y Melilla.
En mi opinión, no se podrá estar de celebración hasta que todos los muros del mundo, tanto físicos como mentales, sean derrumbados.
Anna Frank es conocida mundialmente por su diario, pero hubo más niños en otros países reprimidos por el Holocausto nazi en los que otros niños judíos escribieron sus diarios y que, aunque desgraciadamente ellos murieron, sus diarios llegaron hasta nuestros días. Estos son los casos Petr Ginz (República Checa), Peter Feigl (Francia) y Rutka Laskier (Polonia), por nombrar sólo alguno de ellos.
En Hungría, una niña de 13 años, Eva Heyman, también escribió su diario. Descubrí su historia un día de casualidad mientras visitaba el museo del Holocausto de Budapest. En este museo se narran muchas historias rotas, pero la suya fue con la que más me quedé.
Eva nació en Nagyvárad (Oradea), una ciudad en la frontera entre Hungría y Rumanía, con un quinto de población judía. Sus padres, Béla y Agi, se divorciaron por lo que se fue a vivir con sus abuelos maternos. No veía muchos a sus padres tras el divorcio porque su padre vivía al otro lado de la ciudad y su madre se fue a vivir a Budapest al casarse de nuevo con Béla Zsolt, un conocido escritor húngaro.
Sus abuelos eran los dueños de una farmacia, por lo que tenía una vida de clase media acomodada hasta que el 19 de marzo de 1944 el ejército nazi llegó a Budapest. Sólo seis semanas después llegaron a Nagyvárad y todos los judíos fueron enviados al ghetto.
Su diario abarca desde febrero de 1944 hasta el día 30 mayo del mismo año, momento en el que fue deportada a Auschwitz junto a sus abuelos, por lo que se pueden observar sus vivencias antes de la invasión y del ghetto. En el campo de concentración duró cuatros meses hasta que, ya muy enferma, fue gaseada el 17 de octubre de 1944. Eva se refiere a su diario como a un amigo muy querido y a través de él se desahoga hablando de las injusticias de los nazis como cuando la quitaron la bicicleta para la que había ahorrado alegando que por ser judía no podía tener una bici, así como recuerda con angustia a su amiga, Marta, una judía polaca que fue asesinada bastante tiempo antes. Eva teme constantemente que a ella la pase su mismo.
La última entrada de su diario del 30 de mayo dice así:
"Querido diario: No quiero morir, quiero vivir aunque yo sea la única persona que quede aquí. Esperaría el fin de la guerra en algún sótano, o en el tejado o en algún otro escondite con tal que no me mataran, que me dejasen vivir. [...] No puedo escribir más, querido diario, me saltan las lágrimas..."
La madre de Eva fue deportada a un campo de concentración distinto,Bergen-Belsen, donde fue rescatada por las tropas Aliadas en 1945. Pronto descubrió que sus padres e hija habían sido asesinados. Mientras buscaba alguna pista, encontró el diario de Eva y lo preparó todo para que fuera publicado por primera vez en Jerusalén. Tras asimilar que su hija había sido asesinada por testigos directos que se lo contaron, se acabó suicidando en 1948, un año antes de que su marido muriese también.
Se ha comparado mucho el diario de Eva con el de Anna, aunque he leído mucho por ahí que el diario de Anna Frank es en realidad un fraude hecho por su propio padre para hacer negocio. Yo desconozco si es un fraude o no, pero pienso que eso es de lo menos. Al fin y al cabo, estos diarios cuentan la realidad de muchos otros niños cruelmente asesinados que si hubieran escrito un diario y hubiera sido conservado hasta la actualidad, la historia no habría variado mucho. Todo esto no se puede olvidar. Lamentablemente, parece que aún no se ha aprendido nada y, hoy en día, los niños siguen siendo las víctimas más perjudicadas de muchas guerras.
En una entrada anterior, esta en concreto, hablar sobre el proceso de la caída del comunismo en Hungría, por lo que esta vez continuaré hablando de lo que vino después, la transición.
Los resultados de la era comunista están aún presentes en algunas características políticas, económicas y sociales de los países post-comunistas de la Europa del Este, pero cada modelo soviético presenta unos patrones nacionales distintos, lo que significa que se han producido diferentes modelos de gobierno, estrategias económicas, dinámicas sociales y distintos escenarios de transición debido a sus tradiciones históricas, exigencias económicas, el comportamiento general de sus líderes, la población o la conducta de la Alianza Soviética hacia éstos.
La transición húngara fue la más exitosa y tranquila de la Europa del Este, sin contar las otras transiciones en Europa Occidental como España, Portugal y Grecia. En general, es necesario un proceso largo para que una transición política y económica tengan lugar. Lo mismo pasa en el caso de Hungría, pero el período definitivo de transición fue entre 1988 y 1990, cuando la legislación básica para el cambio del sistema político fue aprobada. Estas primera leyes fueron llevadas a cabo por el primer gobierno socialista encabezado por Miklós Nemeth. Anteriormente, un proceso de liberación comenzó en 1985, así que los lideres del régimen comunista eligieron abandonar la dictadura totaliotaria, lo cual hizo que la oposición se volviese más activa, organizada e influyente. La razón por la que decidieron abandonarlo fue porque estos lideres comunistas húngaros vieron como el poder de la Unión Soviética (URSS) empezó a decaer, del mismo modo que su propio poder. La única posibilidad de supervivencia era compartir el poder. Después de 1987, la oposición empezó a trabajar abiertamente haciendo reuniones y publicaciones. La gente, que tenía reciente la revolución de 1956, comenzó a perder su miedo y se unieron a estas reuniones. Sin embargo, los grandes cambios que dieron un giro a un camino democrático se produjeron entre 1988 y 1990 al sustituir Károly Grósz a Kádar como secretario general del partido único, produciéndose las primeras elecciones democráticas. La presión social se combinó con los cambios introducidos en la Unión Soviética por Mikhail S. Gorbachov, que aceleraron los cambios en Hungría porque Grósz se ganó la confianza de Gorbachov e iniciaron una política de apertura hacia el Oeste. El descontento por la crisis económica hizo que un grupo de reformistas quitarán a Kádar del poder. Así pues, Grósz, Nyers, quien propuso las reformas económicas de 1968, e Imre Pozsgay se enfocaron en la democratización. No obstante, en 1990, aunque el MSZP impulsó la transición política desde arriba, sólo consiguió el 10% de los votos debido a la crisis económica del partido reformador y que la gente no quería la herencia del régimen comunista. Otras medidas impopulares fueron la introducción de algunos impuestos como el IVA que, junto al bajo nivel de vida, aumentó el descontento. Antes de seguir, voy a hacer un pequeño paréntesis para hablar de los diferentes partidos que comenzaron a aparecer desde 1988, lo cual es importante para hacerse una pequeña idea del sistema multipartidista que comenzó a aparecer, pero también para entender un poco la actual situación política. Las fuerzas de la oposición y algunos intelectuales crearon unos partidos que empezaron a tener relevancia.
Al principio estaba el Partido de los Trabajadores Húngaros (MDP) con una ideología comunista y que tuvo el poder entre 1948 y 1956 bajo el mando de Mátyás Rákosi. Fue el resultado de la fusión del Partido Comunista Húngaro y el Partido Social-demócrata Húngaro. Este partido tuvo todo el poder durante la República Popular de Hungría. Durante la Revolución de 1956, este partido se organizó por los círculos de Imre Nagy como el Partido Socialista Húngaro de los Trabajadores (MSZMP). Más tarde, este partido fue controlado por Janos Kádar, quien estaba subordinado a la Unión Soviética.
El Foto Democrático Húngaro (MDF) nació en septiembre de 1988. Al principio fue un movimiento legal que tenía el objetivo de convertirse en un partido político, lo cual se consiguió con la presencia de Poszgay y otros pocos comunistas reformistas. Es un partido de centro-derecha con ideología conservadora, cristiana y democrática. En el momento de la transición política, este partido fue el más grande en Hungría y estuvo bajo el liderazgo de József Antall, el Primer Ministro entre 1990 y 1993.
La Alianza de Demócratas Libres (SZDSZ) fue fundado en noviembre de 1988 y su ideología es liberal. Apareció como oposición al Comunismo y fue apoyado por las clase media. Tuvo un buen resultado en las primeras elecciones democráticas, siendo su primer líder János Kis.
La Alianza de los Jóvenes Demócratas (FIDESZ) fue fundado en marzo de 1988 como una alternativa a la Liga de los Jóvenes Comunistas. Tenían un programa que incluía economía, derechos humanos, pluralismo político y valores nacionales. También fueron identificados con una iniciativa liberal radical. Su ideología es conservadora y cristiano-democrática. Al principio, eran un grupo de jóvenes libertarios y anticomunistas pero se convirtieron en una herramienta esencial en la construcción de la democracia. Actualmente este el partido que gobierna con mayoría absoluta con Viktor Orbán.
El Partido Popular Democráta-Cristiano (KDP) apareció en 1944 por hombres de estado católicos, intelectuales y eclesiásticos. Durante el régimen comunista desapareció, pero fue re-fundado en 1989. El Partido de Pequeños Propietarios Independientes fue fundado en 1908 y re-fundado después de que desapareciera en 1948. Dentro del propio Partido Comunista nació una fuerza reformista que hizo a Grósz, el presidente del Gobierno y que no formaba parte del ala reformista, presentar su dimisión en noviembre de 1988. En el mismo momento, Grósz dio el poder a un joven Miklós Németh, quien se convirtió en uno de los ingenieros de la transición. 1989 fue el año más intenso en la transición húngara. El partido comunista no sólo se tuvo que defender a sí mismo de la presión de los nuevos partidos, sino que también de los reformistas del propio partido, lo que demostró la decadencia del Partido Comunista. Además, en 1989 hay una gran inflación, alrededor del 25%, lo que creó un sentimiento de inseguridad en el país y el desempleo creció. Entre los pocos meses de indecisión entre el partido dictador y el ascenso de la estructura del nuevo poder se determinó, por la pluralidad de partidos, un grupo pragmático de reformadores seguidores de Grósz y fueron capaces de constituirse como una nueva fuerza política. A finales de junio, el Primer Secretario Grósz tuvo que convertirse en un miembro de un cuarteto junto a Németh, Pozsgay y Nyers. De este modo, la mesa redonda nacional es fundada en junio que, incluyendo el Partido Comunista y toda la oposición, mantuvieron debates sobre el futuro del país. En este mismo mes, se produce el funeral de Kádar, símbolo del pasado régimen. Las negociaciones fueron entre junio y septiembre entre los comunistas-reformistas y la coalición de la oposición con dos objetivos principales: llegar a un consenso con la pacífica transición institucional de Hungría de un sistema político a otro y dar más poder a los ciudadanos para que se convirtieran en votantes competentes en la era post comunista. En esta mesa se decidió hacer elecciones para escoger a los representantes entre todos los partidos después de 42 años de un partido único. Sin embargo, la participación fue muy baja, sólo un 40%. En el Partido Comunista, la lucha entre reformistas y conservadores siguieron y, en el 23 de octubre de 1989, Hungría dejó de ser una República Popular y se convirtió en una República Parlamentaria con un sistema multipartidista. El Partido Comunista se dividió y un nuevo partido nació de los comunistas reformistas, el Partido Húngaro Socialista (MSZP). A finales del año, había 29 partidos políticos. El año 1989 fue también un año de gran actividad legislativa también y muchas leyes nuevas de gran importancia fueron creadas. En total 58 leyes que se traducían en multitud de libertades personales. El Parlamento tomó la decisión de su auto-disolución el 12 de diciembre de 1989 para hacerlo efectivo el 16 de marzo de 1990. Por esa razón, se puede decir que la transición fue pacífica porque fue un proceso lento y legal desde arriba por los políticos reformistas del sistema antiguo y los nuevos partidos de la oposición nacieron en 1988. Al principio fue una lucha intensa entre el Partido Comunista y los partidos de la oposición, pero después otra lucha comenzó entre los partidos de la oposición (sobre todo entre Foro Democrático Húngaro y la Alianza de los Libres Demócratas), signo del nacimiento del sistema multipartidista. La "Constitución de Octubre" fue publicada en la gaceta oficial, el "Magyar Közlöny", el 23 de octubre de 1989, en memoria de la revolución de 1956. El mismo día, en la plaza Kossuth, detrás del edificio del Parlamento, Mátyás Szurös, socialista y el Presidente de la Asamblea, proclamó el nacimiento de una nueva república. En ese momento, Hungría volvió de nuevo al camino original que fue ya marcado por István Széchenyi. Lajos Kossuth y Ferenc Deák en el siglo XIX, los "padres fundadores" del Estado húngaro moderno parlamentario. En 1990, la inflación es muy grande, entre el 24% y el 27% y había mucho desempleo. Las ayudas estatales sociales, a la educación, a la cultura, a la sanidad y todas las demás tuvieron que recortarse. En este ambiente, una batalla muy fuerte empezó entre los partidos para ganar las elecciones de marzo. El 25 de marzo de 1990 tuvieron lugar las primeras elecciones libres para el Parlamento, aplicándose la nueva ley electoral de 1989. El porcentaje de participación fue del 63,15% y la coalición de centro-derecha (en otras palabras, el Foro Húngaro Democrático, el Partido independiente de los pequeños propietarios y el Partido Popular de los demócratas-cristianos) recibieron el 42,9% de los votos, lo que significaron 230 escaños de los 386, la Alianza de los Demócratas libres tuvieron 94 escaños, el Partido Húngaro Socialista tuvo 33 y la Alianza de los Jóvenes Demócratas sólo 22. El nuevo Gobierno estaba formado por una coalición de partidos de centro-derecha y su líder fue József Antall. Los conceptos básicos que se establecieron en ese momento fueron una democracia conservadora y católica con una ideología liberal-nacional y la realización de una alianza con Europa occidental para una futura entrada en la Comunidad Europea.
József Antall
Este nuevo Gobierno comenzó su trabajo en mayo para encontrarse con una crítica situación económica, además de un ambiente internacional inestable porque en los países de los alrededores se estaban produciendo también cambios profundos. Todo esto hizo que, por el crecimiento de la crisis, el Gobierno perdiera popularidad y la gente perdiera interés. Esto se puede ver en como en las elecciones locales, la participación descendió hasta el 29,94 en octubre. Sin ninguna duda, la transición húngara es peculiar porque no fue forzada por la presión popular o por manifestaciones. En vez de eso, el cambio fue dirigido desde arriba por los grupos de intelectuales. Una de las razones de esta peculiaridad tal vez fuera la situación geopolítica, la cual permitió abrir relaciones con otros países. Aunque la transición desde el punto de vista político y social fue un éxito, la verdad es que la transición económica fue muy dura. La crisis económica de mediados de los ochenta fue claramente el gran factor de la caída del comunismo, pero es cierto que tras la transición política, la economía estuvo incluso más cerca del colapso. Aún así, la condiciones económicas al principio de la transición fueron mejores que en otros países ex-comunistas. Esto es porque la sociedad húngara era más homogénea y menos conflictiva, y sobre todo más después de la represión de 1956. Tras las elecciones libres de 1990, la situación empeoró y la gente gente comenzó a sentirse decepcionada, comenzando a tener cierta nostalgia hacia el viejo sistema de Kádar. Otras peculiaridad fue que la sociedad, como en otros países de Europa del Este, fue incapaz de producir sus propios partidos, por lo que los ciudadanos tuvieron la sensación de que la política no tenía nada que ver con ellos. En definitiva, Hungría puede estar orgullosa de lo que consiguió en ese momento. Hungría, como Polonia, no sólo consiguió sacar partido de la pérdida de los controles soviéticos, sino que también se convirtió en un modelo para otros estados "socialistas", incluyendo la Unión Soviética, con su nueva forma de Gobierno. Sin embargo, Hungría todavía tendría muchos problemas domésticos serios y su desarrollo dependería de los cambios en el ámbito internacional. La transición institucional húngara fue completada esencialmente en 1994 con la elección de un segundo Gobierno post-comunista. A pesar de todo, la transformación socioeconómica del país está todavía en proceso en la actualidad, pero se podría decir que desde la transición hay un alto grado de estabilidad política en el país. Las elecciones tienen lugar cada cuatro años y siempre hay un fuerte partido gobernante y una fuerte oposición en equilibrio si quitamos las últimas elecciones en las que FIDESZ obtuvo mayoría absoluta y la oposición se encuentra muy débil.
Hay un gran telón de fondo que ayuda a entender las razones de la caída del comunismo y Hungría tuvo sus propios actores que contribuyeron a ello. Destacan algunas figuras como János Kádár, Károly Grosz, György Lázár, Imre Poszgay, Reszo Nyers o Miklós Nemeth,
Podemos encontrar uno de los antecedentes en la revolución de 1956, la cual es una de las razones por las que la transición fue tan pacífica. Después de años de un contraataque político soviético por la fracasada revolución entre 1956 y 1960 y hasta 1989, un nuevo sistema apareció, el cual resultó ser muy diferente de los otros sistemas políticos y económicos en esta zona de Europa que se encontraba bajo la influencia comunista. La persona que permitió esto fue János Kádar, el primer secretario del Partido Comunista Húngaro, el partido único, entre 1956 y 1989.
János Kádar
Con el tiempo, más libertades personales y económicas comenzaron a hacer su aparición, como la puesta en libertad, antes de 1963, de la mayoría de la gente arrestada durante la revolución de 1956. El Gobierno empezó a entender la necesidad de un apoyo general para proteger el sistema, a cambio de mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos. Las primeras reformas políticas se produjeron en 1968.
El nuevo sistema económico intentó abrir los mercados de Hungría, los cuales habían permanecido algo herméticos hasta entonces. Así pues, comenzaron a orientarse hacia los mercados occidentales. Las consecuencias de esto fueron que, por un lado, Hungría no podía mantenerse al mismo nivel de las potencias occidentales en términos económicos pero, por el otro lado, dependía del mercado de la URSS todavía. Al principio, este sistema económico proporcionó un ambiente de felicidad y de seguridad social. Sin embargo, al final, esta clase de economía trajo consecuencias en los años 1980-81 con un descontento social general debido a que comenzó a aparecer una creciente inflación.
Esta inflación era debida a que el Estado dedicó mucho dinero para la educación y la asistencia sanitaria sin que la gente pagase ningún tipo de impuesto. Esto hizo a Hungría depender de los mercados externos y de los créditos de Occidente. Desde 1988, la inflación fue creciendo más y más, entre el 15% y el 20%.
Desde 1985, se puede decir que comienza la caída de János Kádar porque, aunque sobrevivió al Congreso del Partido de 1985,a la mala situación,a la reestructuración del Politburó o a la aparición de Károly Grósz e Imre Pozsgay como importantes figuras políticas. Del mismo modo, aguantó ante la admisión de que las reformas económicas de 1968 habían sido eliminadas demasiado pronto y a la iniciación de un nuevo programa reformista para deshacer esa y situación, además del decrecimiento de los estándares de vida de la población por este error.
Károly Grósz
De esta forma, fue necesario reestructurar el Politburó con un nuevo ministro, Károly Grósz, y nuevas reformas económicas que no habrían funcionado sin los cambios políticos y sociales que significaron el final del período de Kádár. Las presiones resultantes dieron lugar en 1988 al reemplazo de Kádár por Grósz como Secretario General del partido y el nombramiento de Miklós Németh, un defensor de reformas más drásticas, como Primer Ministro.
Miklós Németh
Todo este largo proceso de debilitamiento del comunismo fue abriendo las puertas a la transición hacia la democracia. La transición húngara fue la más exitosa y tranquila de Europa del Este, sin contar las otras transiciones de Europa Occidental como España, Portugal y Grecia.
El pasado octubre un grupo de Erasmus bastante grande decidimos ir a Bratislava, capital de Eslovaquia. El viaje fue bastante corto, es decir, fuimos y venimos en el día. Podría pensarse que es una locura ver la capital de un país en un día, teniendo en cuenta también el viaje de ida y vuelta, pero no.
Todo el grupo frente al Palacio Grassalkovich
Bratislava no es una ciudad demasiado grande, al menos su centro histórico, y se puede ver en poco tiempo y sin usar transporte público ya que se puede ir prácticamente a todos lados a pie. Para ir a Bratislava desde Budapest hay dos vías, en tren y en autobús. Nosotros optamos por el tren y más o menos se tarda casi 3 horas y el precio fue de unos 16 euros ida y vuelta.
Billete del tren
Eslovaquia es un país pequeño con cinco millones y medio de habitantes. Un 85% son eslovacos y la segunda mayor población es húngara, alrededor del 10%. Bratislava apenas llega al medio millón de almas. Los primeros eslavos se asentaron en esta zona en el siglo V de nuestra era. Eslovaquia formó parte del Imperio austro-húngaro hasta después de la Primera Guerra Mundial. Fue entonces cuando se unieron la actual República Checa y Eslovaquia formando Checoslovaquia en 1918 hasta 1993. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial , Checoslovaquia cayó bajo el control del régimen comunista controlado por la URSS. Con la caída del comunismo en el año 1989, los eslovacos dirigieron sus pasos hacia la independencia y la democracia. Bratislava formó parte del Reino de Hungría cuando éste se formó hacia el año 1000, por lo que Bratislava en el siglo XIII se le concedió el título de Ciudad Real y su nombre no era Bratislava, si no Pozsony. Además la ciudad, está casi en la frontera con Austria y Viena sólo queda a 80 km. Los Cárpatos también comienzan en esta ciudad.
Una vez llegamos a Bratislava tuvimos que caminar unos 15 minutos para ir al centro puesto que estábamos en la estación de trenes. Ya llegábamos casi al centro cuando empezamos a divisar el castillo de Bratislava en el punto más alto de la ciudad. También llegamos al Palacio Grassalkovich que era la residencia de verano de un conde con el mismo nombre. Fue construido en el siglo XVIII y fue el centro de la vida social en esa época. En 1996 fue reconstruido y pasó a ser la residencia oficial del presidente de la República Eslovaca.
Palacio Grassalkovich
A partir de ahí, comenzamos a andar con la intención de subir al castillo de Bratislava. Recorrimos las calles que bordeaban el centro de la ciudad, vimos los tranvías de la ciudad y comenzamos a ir cuesta arriba para ir al castillo.
Nos topamos con la Iglesia de la Trinidad que toma el modelo de una en Viena y la Iglesia de San Esteban de la orden de los capuchinos, la cual no es muy grande y es de estilo barroco.
Iglesia de la Trinidad
San Esteban
Subimos los casi 90 metros de la colina en la que se sitúa y desde allí pudimos disfrutar un buen rato de las vistas desde Bratislava, tanto de la parte antigua como de la más moderna al otro lado del río Danubio.
El actual castillo no es ni la sombra de lo que era puesto que fue reconstruido en múltiples ocasiones, siendo la última reconstrucción finalizó en 1968 ya que en 1811 fue casi totalmente destruido y permaneció más de un siglo en ruinas.
Marci, Migue y yo frente al castillo
El habitante más notable del castillo fue Santa María de Hungría, hija del rey húngaro Andrés II.
Actualmente, el castillo es el museo nacional eslovaco, pero cuando fuimos a intentar acceder a él descubrimos que estaba cerrado por obras y lo que vimos del interior nos pareció todo demasiado moderno.
Vistas del puente desde el Castillo
Otras vistas de la ciudad desde el Castillo
Tras un rato largo disfrutando de las vistas, decidimos que era hora de descender, paseando tranquilamente, volvimos a adentrarnos en unas calles bastante pintorescas.
Tuvimos que cruzar una carretera para pasar al centro de la ciudad y a la principal Iglesia de Bratislava, la Catedral de San Martín del siglo XV en estilo gótico.
San Martín también estaba en obras
Esta catedral es la más grande de la ciudad y tiene su importancia porque durante su estatus como ciudad real fueron coronados un gran número de reyes húngaros, concretamente 11 reyes húngaros y 8 consortes entre 1563 y 1830. Dentro de la catedral hay unas criptas donde están enterrados varios dignatarios de la Iglesia y políticos de la ciudad.
En unos de los laterales de la Catedral
Desgraciadamente no tuve la oportunidad de acceder al interior y eso que lo intenté varias veces en distintas horas, pero parece ser que ese día toda Bratislava se estaba casando en la catedral por lo que el paso al interior estaba totalmente vetado.
Torre de la iglesia cercana al río
Es una pena también que en otras dos ocasiones que fui a Bratislava no me diese tiempo a visitar el interior ya que sólo estaba de paso. Quitando eso, una cosa que me pareció curiosa fue que coronando la torre de la catedral a 85 metros de altura se encuentra una réplica de la corona húngara más grande y con un peso de 300 kilos y si digo que me pareció curioso es porque se mantuvo un importante símbolo húngaro a pesar de que Eslovaquia consiguiese su independencia.
En la punta está una réplica de la corona húngara
A pesar de nuestra frustración, empezamos a pasear por las bonitas calles.
Calle del "Korzo" con la torre de la Puerta San Miguel al fondo
Eventualmente llegamos a la principal plaza de Bratislava, la plaza Hlavné, pero no por ser la principal es una plaza que impresione, por el contrario, es una plaza bastante sencilla y no demasiado grande.
La plaza principal
Esta plaza ya apareció antes del siglo XIII, antes de que Bratislava fuera designada como ciudad. Los elementos más significativos de la plaza son las embajadas de Japón y Francia, la fuente de Maximiliano, el edificio del Banco y el edificio del Viejo Ayuntamiento que destaca por su torre en la que hay una inscripción del año 1850 que indica el nivel de una inundación ese año.
Torre del Antiguo Ayuntamiento
El edificio en el siglo XIV era la casa del magistrado Jakub y en el siglo XV se anexionaron los edificios burgueses próximos al edificio de la torre dando lugar a la actual forma del Antiguo Ayuntamiento, aunque desde entonces ha sufrido varias reconstrucciones. En la actualidad, alberga el museo más antiguo de Eslovaquia, el museo de la ciudad, que data del año 1868,además de un museo de justicia feudal más reciente. No obstante, cuando fui a entrar... ¡sorpresa!, estaba en reformas, para variar en mi día allí. La fuente de Maximialiano data de 1572 y es llamada así puesto que Maximiliano II de Hungría la financio, es por ello que se cree que el soldado representado en lo alto de la columna es este rey, pero tiene más fuerza el mito de que en realidad es el caballero Roland, un antiguo héroe que defendió la ciudad, de ahí que la fuente sea más conocida como fuente Roland. Existen varias leyendas sobre esta estatua, como que de vez en cuando se mueve, pero que sólo lo pueden ver los nacidos en Bratislava y de buen corazón.
Inma y yo en la fuente Roland
Hablando de estatuas, Bratislava tiene unas cuantas bastante significativas con las que los turistas pueden hacerse las típicas fotos. Todas ellas están en la plaza Hlavné y las calles próxima. Es bastante entretenido buscarlas, aunque tampoco es muy difícil encontrarlas. En la propia plaza, frente a la embajada francesa esta la estatua de un soldado napoleónico apoyada sobre un banco en representación de que las tropas de Napoleón llegaron en dos ocasiones a la ciudad.
Migue y yo con la figura napoleónica
En la calle que da a la fuente Roland (calle Sedlárska) hay otra estatua muy famosa llamada Schöne Náci que representa a un personaje real del principio del siglo XX llamado Ignác Lamar que se convirtió en una importante figura ligada a la ciudad. Siempre iba bien vestido con un traje de frac y sombrero de copa vagando por las calles de Bratislava, especialmente por el korzo (la zona peatonal del centro de la ciudad) y se que quitaba el sombrero cuando pasaban las mujeres, las ofrecía flores y las cantaba una canción que fue famosa antes de la guerra.
Con el Schöne Náci
En el cruce de la misma calle y otra (calle Panská) está la estatua del mirón, llamado así porque supuestamente mira debajo de las faldas de las mujeres. Esta estatua sale de un agujero y en dos ocasiones perdió la cabeza debido al descuido de conductores, por ello se puso una señal de precaución.
El Miranda
En esta misma calle puedes sentirte como una estrella acosada por la estatua de un paparazzi que asoma por una esquina.
El paparazzi
Por alto me pasaron algunas estatuas como la de un hombrecillo pequeño y desnudo que espía desde la fachada de un edificio o las estatuas de equilibristas. Después de esto, paramos para comer.
Continuamos por el Palacio Primacial, justo al lado del Antiguo Ayuntamiento detrás de la plaza principal. Era el palacio en estilo cásico de invierno del Arzobispo de finales del siglo XVIII, previamente había otro palacio del arzobispo de Esztergom (en la actual Hungría). En este palacio se firmo el tratado de Pressburg entre Francia y Austria tras la batalla de Austerlitz en 1805.
Parte del palacio del arzobispo
Después pasamos por la Iglesia franciscana y y su monasterio para digirnos a otro punto emblemático de la ciudad, la puerta de San Miguel en la calle Michalská.
Frente a la puerta
Había cuatro puertas medievales en la ciudad, pero en la actualidad sólo queda esta. La puerta gótica fue reconstruida en varias ocasiones y ahora es barroca. Dentro hay está un Museo de Armas y bajo la torre está el kilometro cero que marca la distancia de Bratislava a otras ciudades en kilometros.
Punto 0
En lo alto de la torre hay una estatua de San Miguel. De esto no me percate, pero en la misma calle esta la casa más estrella de Europa central, así que si vuelvo tendré que fijarme mejor.
Entrada ya la tarde ya era hora de acercarse a la orilla del río. Por el camino vimos la columna de la peste dedicada a la Virgen, tan comunes en Europa.
Columna de la peste
Finalmente, llegamos al río Danubio y tuvimos una gran vista del puente Nova o Nóvy Most en eslovaco. Hay cinco puentes, pero el Nóvy Most es el que más destaca y es otro símbolo de la ciudad.
Nóvy Most
Este puente fue construido en 1972, pero entonces se llamaba el Puente del Levantamiento Nacional Eslovaco. En 1993 se cambió el nombre a Puente Nuevo (Nóvy Most) pot los habitantes de la ciudad y así era llamado cuando fui en octubre del 2011 porque en marzo de 2012 se ha votado para que el puente vuelva a llamarse el Puente del Levantamiento Nacional Eslovaco. Comenzó a ser construido en plena comunista (1967) y para ello se derribaron alguna calles, incluso una antigua sinagoga.
Puente al atardecer
En uno de los pilares hay un ascensor como el que es posible subir a lo alto por 5 euros, pero yo no lo hice. Lo que hay arriba se lo conoce por UFO, por su forma de platillo volante, y es un mirador a la vez que un restaurante giratorio. En época comunista no se permitía subir porque los comunistas no querían que la gente divisase a Austria, un país capitalista cuya frontera estaba demasiado cerca.
Siguiendo por la orilla vimos el edificio del Museo de Historia y comenzamos a alejarnos de la orilla otra vez hacia el interior pasando por el Reduta, un edificio ecléctico construido entre 1913 y 1919 y donde suelen tener lugar eventos sociales y conciertos.
Reduta
Museo de historia
En seguida llegamos al Teatro Nacional Eslovaco construido a finales del siglo XIX donde se representan óperas y ballets. Justo en frente tiene una fuente que representa el mito de Zeus y Ganímedes.
Teatro
A esas alturas ya no quedaba mucho para coger el tren de vuelta a Budapest por lo que pegamos un último paseo por las calles del casco antiguo y paramos a tomar algo en una cafetería típica. Nos entretuvimos tanto que casi perdemos el último tren del día. Y así nos despedimos de Bratislava.
Una de las cosas que me quedó por ver y me dio pena fue Slavín que es un momumento comunista de guerra conmemorando la liberación de Bratislava por el Ejército Rojo en abril de 1945. El monumento consiste en una columna sobre una colina desde la cual se pueden tener vistas buenas desde la ciudad. Desde la propia ciudad yo vi la columna, pero estaba algo alejado del centro de la ciudad. No obstante, imagino que no llevaría tanto tiempo andando.
En resumidas cuentas, creo que Bratislava es una ciudad bonita para ver, pero quien vaya con la idea de ver una gran capital quedará algo decepcionado. Por lo que vi cuando iba en tren a Bratislava y cuando fui en bus a Polonia, lo que merece mucho más la pena son los pequeñas ciudades con sus castillos medievales.