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09 enero 2014

Últimos pasos por Belgrado (Serbia)

Como no seguí un orden establecido cuando narré nuestros pasos por la capital de Serbia, voy a dedicar esta última entrada sobre Serbia a todo lo que vimos y me faltó comentar, que por otro lado no es mucho. Las anteriores entradas sobre Belgrado fueron la llegada, los primeros pasos que dimos, el Kalemegdam , el museo de Nikola Tesla y el parque de Karadjordge.

03 enero 2014

Torre de Salomón (Visegrád)

Torre Salomón
Lo último que vimos aquel día frío en Visegrád fue la llamada Torre de Salomón. Esta torre se encuentra más alejada del centro de la pequeña ciudad, pasando el palacio de Matías Corvino, justo por debajo de la ciudadela junto al Danubio, ya que al fin y al cabo forma parte del sistema defensivo del Castillo de Visegrád. La ciudadela no era el castillo entero propiamente dicho y la torre se encuentra en la parte inferior del conjunto del castillo. 

19 diciembre 2013

Palacio de Matías Corvino en Visegrád (Hungría)

Una vez terminamos de entrar en calor con el chocolate caliente después de la caminata desde el castillo de Visegrád, volvimos al punto de inicio, al que llegamos nada más poner un pie en Visegrád. Seguimos el camino cercano a la ribera del río hasta que llegamos a las ruinas del palacio.

Ruinas principales del palacio

04 diciembre 2013

Parque de Karadjordge (Belgrado)

En otras entradas ya hablé de la llegada a Belgrado, los primeros pasos, dediqué otra algo extensa al Kalamegdam y su museo militar y otra al museo de Nikola Tesla. Ahora voy a seguir donde lo dejé y esta entrada lo voy a dedicar a las otras cosas que quedan ya que no he seguido un orden cronológico.

El parque desde la perspectiva del templo
Otro de los sitios que visitamos fue el parque de Karadjordge que se encuentra algo alejado del centro de la ciudad y se necesita hacer una buena caminata para llegar. Aún así, eso no significa que se encuentre a las fueras.

Estatua de Karadjordge con el San Sava detrás

20 noviembre 2013

Castillo de Visegrád (Hungría)

Empecé hablando de Visegrád en una entrada anterior y voy a continuar desde donde lo dejé cuando llegamos a la cima de la colina, donde se encuentra el castillo, a través del bosque. 

Entrada al castillo por la torre
Ya comenté algunos detalles históricos sobre este castillo en la otra entrada, así que no me entretendré demasiado con esos detalles. Alguno pensará que ¡aleluya!, pero simplemente diré que la fortaleza se construyó en el siglo XIII por Béla IV con una intención defensiva por los ataques mongoles, para proteger el Obispado de Esztergom y para tener controlada la "Duna Kanyar",o la Curva del Danubio, ya que es el punto donde el río tuerce 90º hacia el sur para pasar por Budapest.

25 octubre 2013

Museo Nikola Tesla de Belgrado



Otro de los museos que visitamos en nuestra visita a Belgrado fue el del prestigioso inventor Nikola Tesla, tal vez eclipsado en fama por su contemporáneo y rival Thomas Alva Edison. Tesla realizó un montón de invenciones y muchas de ellas beneficiosas para la humanidad, que tienen que ver con la electricidad, los campos electromagnéticos y otros tantos que no alcanzo a entender del todo como licenciada en historia que soy. Este inventor tiene su origen en Serbia, que en ese momento era del Imperio austro-húngaro, mas estuvo muy poco tiempo pasando por Austria, Eslovenia, República Checa o EEUU, donde obtuvo la ciudadanía y donde murió ya de anciano a los 86 años y pobre.

Se dice que Edison envidiaba a Tesla por su ingenio y más de una vez trató de hacerle boicot. Igualmente Marconi tuvo su disputa sobre el invento de la radio  que se le atribuyó, aunque se demostró que Tesla lo descubrió antes. También se dice que muchos de sus inventos eran beneficiosos para la humanidad en su conjunto, pero no para las grandes empresas eléctricas, lo que provocó rumores sobre el incendio en el laboratorio de Tesla que supuso la destrucción de algunos documentos. El Gobierno de EEUU incautó muchos documentos a la muerte de Tesla que, años más tarde, la familia de Tesla y Yugoslavia lograron recuperar.

A pesar de que los inventos de Tesla fueron igual o mucho más importantes que los de Edison y Marconi, lo cierto es que Marconi ganó el premio Nobel. Luego, en teoría, Tesla iba a compartir un Premio Nobel con Edison, pero según las justas o malas lenguas a este último no le dio la gana y no se lo llevó ninguno. Al final, el único reconocimiento que ganó Tesla irónicamente fue la Medalla Edison.


26 septiembre 2013

Visegrád, la pequeña ciudad medieval de Hungría

Visegrád es una pequeña ciudad que no llega a los dos mil habitantes. Se encuentra en la región de Pest que se encuentra en la zona centro-norte de Hungría en la orilla sur del Danubio, cerca de la frontera con Eslovaquia. Este fue el primer viaje de un día que hice a un lugar de Hungría, fuera de Budapest, a finales de octubre de 2011. He de subrayar que el lugar me encantó y fue una de mis ciudades favoritas en Hungría por el sabor medieval que podías disfrutar casi en cada esquina.

Visegrád desde la orilla norte del Danubio (el castillo en lo alto, el Palacio de Corvino el edificio de blanco y la Torre de Salomón abajo a la izquierda).

21 agosto 2013

Kalemegdam, la gran fortaleza de Belgrado

Llevo mucho sin escribir, algo más de dos meses, pero tras mi graduación y las vacaciones en Malta decidí tomarme unas vacaciones con el blog para disfrutar tranquilamente del verano. La verdad es que cuando menos tienes que hacer y estás libre de estrés, ¡menos haces! Tampoco es que apetezca en verano con el buen tiempo estar mucho en casa ¡Trataré de volver a coger algo de ritmo!

Puerta Zindan, la antigua entrada principal a la fortaleza
En otra entrada ya había hablado de los primeros pasos que dimos por Belgrado, así como de nuestra llegada, y lo dejé cuando íbamos a ir a Kalemegdam. Como hay mucho que contar de este lugar, voy a dedicar la entrada completa a esta fortaleza.


11 mayo 2013

Primeros pasos por Belgrado

Belgrado por la escritura cirílica
Ya había hablado en otra en ocasión de como fue la experiencia de cruzar la frontera de Serbia por Hungría.  En esta entrada voy a continuar donde lo dejé esa vez. Nada más bajar del tren, comenzó nuestro primer día en Belgrado.


26 marzo 2013

Cruzando la frontera de Serbia


En octubre del 2011, cinco personas decidimos cogernos un tren desde Budapest y pasar unos días en Belgrado, la capital de la República de Serbia, así como de la antigua Yugoslavia. Su nombre significa "Ciudad Blanca" y siempre ha sido muy disputada a lo largo de la historia, especialmente por Bizancio, Hungría, Bulgaria y los otomanos. Los serbios, por su parte, siempre han luchado por su independencia. La ciudad se fundo sobre un asentamiento celta y luego llegaron los romanos que fundaron una ciudad llamada "Singidunum", pero en el siglo IX ya aparece el nombre eslavo de Beligrad. Algunos de los nombres que le dio Hungría, fruto de sus continuas diputas e intereses en la zona, fueron Fehérvár, Nándorfehérvár o Landorfehérvár, los cuales siguieron manteniendo la esencia de su nombre "Ciudad Blanca". Fehér en húngaro es blanco y vár es ciudad.

Pepe, Sabela, Migue, Gabriele y yo en el hostal

El caso, y para no desviarme con datos históricos, es que prácticamente nuestra única opción para llegar allí era cogernos un tren. Los precios no están nada mal y nos costó unos 27€ ida y vuelta. El trayecto dura poco más de 7 horas, por lo que nuestras dos opciones eran o viajar de día y pagar una noche de hostal a lo tonto porque sería llegar de noche o viajar de noche, dormir en el tren y llegar a primera hora de la mañana para aprovechar más el día. Nos decantamos por la segunda opción y fue bastante horrible. Esperábamos al menos dormir dos horitas mal dormidas, pero ni eso. La verdad es que había la opción de ir en coche cama, pero no lo hicimos.

Cuando fuimos a coger el tren ya había mucha gente ocupando las cabinas, así que nos tuvimos que separar. Sabela, Gabriela y Pepe se fueron a una cabina con otros dos chicos extranjeros creo recordar y Migue y yo acabamos en otra cabina con una pareja de serbios. Desde el primer momento intentamos acomodarnos para dormir y apagamos las luces de la cabina, pero no hubo manera. 

A eso de las tres de la mañana, habíamos conseguido quedarnos media sopa, pero llegamos a la frontera de Serbia. Pasó la policía húngara a revisar los pasaportes y nos volvimos a quedar medio dormidos, pero al rato el tren volvió a parar. Migue tenía unas pierna estirada  hacia la puerta y un hombre serbio vestido de militar deslizó abruptamente la puerta corredera, encendió la luz y dio una patada a Migue en la pierna mientras no paraba de gritar "Passports! Passports!" Yo le enseñé mi pasaporte, en el que parezco una etarra. Lo miró y lo requetemiró y al final lo selló. Migue no tenía pasaporte, pero por suerte, aunque Serbia no pertenezca a la Unión Europea, aceptan el DNI sin problemas. Cuando llegamos a Belgrado, enseguida nos reunimos con los demás y tampoco habían conseguido dormir porque en su caso eran más en la cabina y les habían puesto la calefacción tan alta que se estaban asando. A pesar de todo, aguantamos muy bien el día de turismo. Ya lo contaré en otra ocasión.

Migue y yo nos quedamos bastante asombrados por esa bienvenida y ya nos temíamos lo peor de que nos íbamos a encontrar en Belgrado. Por suerte, no fue así y nos encontramos con gente muy amable, a parte de que nos gustó mucho la ciudad.

Dejo el vídeo que Migue grabó justo después del suceso con el militar y la llegada a Belgrado, aunque salgo con un poco de cara demacrada por el cansancio. 


18 febrero 2013

De carnavales por Venecia

Foto hecha por Migue
Hace exactamente un año, Marci nos propuso un viaje relámpago. Consistía en viajar 12 horas por la noche en autobús a Venecia y volver a la noche siguiente. Una auténtica paliza, pero bastante económico. Creo recordar que nos costó todo en total unos 50€. Yo ya había estado en Venecia en una ocasión, pero ¿en carnavales? Nunca, por lo que me apunté de inmediato. El viaje era para universitarios húngaros, pero permitieron que nos acopláramos sin ningún problema. El único problema fue que la guía era en húngaro, pero en realidad, tampoco nos importo mucho porque con la cantidad de gente que había era prácticamente imposible escuchar o seguir al grupo y pronto fuimos a nuestro aire. 

Aquí estamos los ocho valientes disimulando nuestra cara de cansancio frente al Puente Rialto
El autobús llegó muy pronto, sobre las 7 y media, pero el nuestro no era el único, había muchísimos y más aún de gente esperado para coger un barco. Por suerte no tuvimos que esperar demasiado y en seguida llegó nuestro turno. 

Aún estaba amaneciendo
No tardamos mucho más y comenzamos a divisar algunas de las islas, como la de Murano, a la que fui en mi primera visita, pero no en esta ocasión. Finalmente, supimos que ya estábamos cerca cuando vimos la torre de San Marcos y la basílica de Santa María della Salute.


En cuanto puse un pie fuera del barco, me di cuenta de que había mucha más gente de lo normal, a pesar de que siempre suele haber muchos turistas. Toda Venecia tenía las calles principales a reventar e incluso en algunos puentes vi policías controlando el tráfico de gente. A dos paso que dimos, destacaron entre la gente los primeros famosos disfraces del carnaval de Venecia. 

La llegada
Intentamos seguir al grupo y a la guía a través de la riada de gente y lo hicimos bien hasta que llegamos a la altura del famoso Puente de los Suspiros. Probablemente este sea el segundo puente más famoso de Venecia, después del Rialto, claro.

Puente de los suspiros
Este puente, lejos de estar relacionado con un sentimiento romántico tiene que ver, según me explicó la guía en mi primera visita, con los suspiros de resignación de los presos que cruzaban ese puente hermético que conectaba la antigua cárcel (a la derecha) y el palacio ducal (a la izquierda). Se cuenta que el mismísimo Casanova lo cruzó.

En la Plaza San Marcos
Cuando llegamos a la plaza San Marcos, el punto más turístico de la ciudad, vimos una gran cantidad de disfraces y un escenario al final de la plaza donde salían a actuar y a desfilar. Esta plaza tiene su origen ya en la Edad Media y fue creciendo con el paso del tiempo gracias a las riquezas de los comerciantes. Aquí están la mayor parte de los edificios más emblemáticos. 

El palacio ducal
El palacio ducal de estilo gótico veneciano tenía instalado en frente de sus arcos una fuente de vino que no la pusieron a funcionar hasta la noche. 

La basílica y el campanario
Debido a que en mi primera visita no entre en la basílica de San Marcos, esta vez sí que entre por fin.

Torre del reloj
Durante un rato estuvimos viendo los desfiles de los disfraces. El origen de esta fiesta en Venecia es  muy antiguo, debemos remontarnos a mediados de la Edad Media y con mayor o menor éxito se celebró hasta finales del siglo XVIII, debido a que franceses y austriacos vetaron la fiesta, hasta que en 1979 se volvió a retomar la tradición.

Escenario al final de la plaza
Después nos dedicamos a callejear para disfrutar del ambiente sin que la masa de gente nos lo impidiera. Hicimos algunas compras y cruzamos de milagro el puente de Rialto.

El puente a tope
Las calles a ambos lados del canal también desbordadas
Encontrar un hueco así en el puente era misión imposible
Siendo previsores, algunos habíamos llevados ya bocadillos para poder comer rápido y económicamente en cualquier rincón que encontrásemos y así lo hicimos en frente de la iglesia más antigua de la ciudad, San Giacomo di Rialto.

Frente a la Iglesia San Giacomo di Rialto
Después continuamos callejeando y vi calles e iglesias que no vi la primera vez. Finalmente, nos dirigimos   a Santa Maria della Salute, cruzando el puente más cercano donde se puede obtener una estampa muy típica con la basílica al fondo.



Pasado el puente aún tuvimos que callejear algo más hasta llegar a la basílica. Santa María della Salute se construyó por motivo de la peste de 1630. Al final, nos acercamos hasta la Punta della Dogana, donde hay la estatua de un niño y desde donde se pueden tener una buenas vistas y se puede ver el campanario de San Marcos.


Al empezar a anochecer, desandamos nuestros pasos de vuelta a la plaza para disfrutar un poco de la fiesta de la noche antes de volver a coger el barco y enfrentarnos a la vuelta en el autobús.



Nos llevo bastante tiempo volver por la distancia y por la cantidad de gente que seguía habiendo, por lo que al final no estuvimos mucho más y nos fuimos a la cola del barco. Estuvimos esperando en la cola como una hora ya que todos los barco iban desbordados. El viaje de vuelta se me hizo una tortura, no dormí en viaje de ida porque me dio la vena habladora y en el viaje de vuelta me puse enferma. A pesar de la paliza del viaje, de que duró sólo un día y del agobio por la cantidad de gente, el viaje mereció la pena y lo disfrute.

Muchos de los disfraces hacían honor a la fama de los carnavales. Dejo unas fotos de los que más me gustaron y de los que pude sacar una foto. Normalmente, los disfrazados eran como estrellas de cine que a cada paso que daban tenían 20 fotógrafos encima, por lo que a veces era algo difícil acercarse y me daba cosa agobiar aún más.




Con Ezio Auditore de uno de mis videojuegos favoritos

















¡Parecía el auténtico!


Más fotos de disfraces y Venecia aquí.

Por último, dejo un vídeo de esos de los míos mal hechos de mi día de carnavales allí.